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Gasolina más barata o más cara: cómo impactaría en América Latina la salida de EAU de la OPEP

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La nación árabe ha anunciado que abandonará la organización a partir del próximo 1 de mayo.
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La decisión de los Emiratos Árabes Unidos de abandonar la OPEP y la OPEP + el 1 de mayo vuelve a poner en primer plano una pregunta que en América Latina se siente rápido en el bolsillo: qué pasará con la gasolina. Aunque la noticia se origina a miles de kilómetros de la región, cualquier alteración en el equilibrio del mercado petrolero global termina repercutiendo, de una u otra manera, en los precios de los combustibles, en la inflación y en los costos de transporte.

¿Qué se sabe de la OPEP, el bloque que controla los precios mundiales del petróleo? 

La salida de los EAU no garantiza por sí sola una gasolina más barata ni más cara. Lo que sí hace es introducir más incertidumbre en un mercado extremadamente sensible a la producción, a la disciplina entre exportadores y a las expectativas de 'traders' e inversores. Para América Latina, donde conviven importadores netos de combustibles con grandes productores de crudo, el impacto puede ser desigual y, en algunos casos, contradictorio.

Por qué importa la salida de los EAU

Emiratos Árabes Unidos es un productor relevante dentro de la OPEP. Su salida envía una señal política al mercado: uno de los miembros importantes del grupo quiere recuperar libertad para decidir su nivel de producción sin quedar atado a cuotas colectivas.

Eso importa porque la OPEP ha funcionado como una herramienta de coordinación de oferta para sostener o estabilizar precios. Si un productor importante abandona el esquema, el mercado puede interpretar que la organización pierde cohesión. Y cuando la percepción es que la disciplina se debilita, suele crecer la expectativa de más oferta futura y mayor volatilidad.

Si los EAU deciden aumentar la producción tras su salida, eso podría presionar a la baja el precio internacional del crudo. Pero si el anuncio genera tensiones geopolíticas, descoordinación o respuestas defensivas de otros productores, también puede generar el efecto contrario, al menos temporalmente.

La relación entre petróleo y gasolina no es automática

Antes de pensar en el impacto sobre América Latina, conviene subrayar algo esencial: el precio del petróleo no se traduce mecánicamente en el precio de la gasolina.

El combustible que paga el consumidor depende también de:

  • costos de refinación
  • transporte y distribución
  • impuestos
  • subsidios estatales
  • tipo de cambio
  • regulaciones locales

Eso significa que una caída del barril no siempre se refleja de forma inmediata o completa en la gasolinera. Y una subida internacional puede sentirse con mayor fuerza en países con monedas débiles o sin capacidad fiscal para amortiguar el golpe.

Qué puede pasar si el petróleo baja

El escenario más intuitivo es el de una eventual bajada del crudo si los EAU aumentan producción y el resto de la OPEP no compensa. En ese caso, varios países latinoamericanos importadores de combustibles podrían beneficiarse.

Economías como Chile, Uruguay, Paraguay, la República Dominicana y buena parte de Centroamérica, más dependientes de la energía importada, tendrían margen para ver menores costos de combustibles, menos presión sobre la inflación y cierto alivio en transporte y logística.

En países donde los combustibles pesan mucho en el costo de vida, una bajada internacional puede aliviar también el precio de alimentos y servicios. Para los bancos centrales, eso sería una ayuda en la lucha contra la inflación.

Sin embargo, incluso en esos casos, el alivio puede llegar con retraso o ser parcial. Si las monedas locales se deprecian o si los gobiernos mantienen alta carga fiscal sobre los combustibles, el consumidor puede percibir solo una parte de la bajada.

Qué puede pasar si domina la volatilidad o suben los precios

La otra posibilidad es que la salida de los Emiratos Árabes Unidos no se traduzca de inmediato en más oferta, sino en una fase de incertidumbre y tensiones dentro del mercado petrolero. Si Arabia Saudita responde tratando de sostener precios o si el anuncio alimenta el temor a una fractura mayor en la OPEP, el crudo puede volverse más volátil e incluso encarecerse en ciertos momentos.

Para América Latina, esa volatilidad suele ser problemática. Los países importadores verían mayor presión sobre su factura energética, sobre la inflación y sobre las cuentas externas. Y los gobiernos tendrían menos margen para absorber subidas sin recurrir a subsidios costosos o a ajustes en precios internos.

En esos contextos, la gasolina puede subir rápidamente y convertirse en un factor de desgaste social y político, como ha ocurrido en distintos momentos de la historia reciente de la región.

El caso de los países productores

Hay además una paradoja importante: si la salida de Emiratos lleva a una caída del petróleo, eso puede traducirse en gasolina algo más barata para consumidores en varios países, pero también en problemas fiscales para los exportadores latinoamericanos.

México, Colombia, Ecuador, Venezuela y Brasil tienen distintos grados de exposición al precio del crudo. Para ellos, un petróleo más barato puede reducir ingresos por exportaciones, afectar recaudación y debilitar monedas. Y una moneda más débil puede, a su vez, encarecer los combustibles importados o neutralizar parte del alivio internacional.

En otras palabras, un barril más barato no siempre significa gasolina más barata si el efecto viene acompañado de depreciación cambiaria o presión fiscal.

Brasil y México, por el tamaño de sus mercados y sus empresas energéticas, tienen más instrumentos para administrar estas tensiones. Colombia y Ecuador son más sensibles a la renta petrolera. Venezuela enfrenta un cuadro mucho más complejo, donde la dinámica de precios internacionales interactúa con sanciones, caída de producción y fragilidad estructural.

Qué conviene observar ahora

En las próximas semanas, el impacto real dependerá de varios factores:

  • si Emiratos anuncia aumentos concretos de producción, cómo reaccionarán Arabia Saudita y otros miembros de la OPEP
  • si el mercado interpreta la salida como una fractura seria o como un episodio manejable
  • y cómo evolucionará el dólar, la demanda global y los conflictos geopolíticos

Para América Latina también será clave observar la respuesta interna de cada país: subsidios, política fiscal, comportamiento de la moneda y capacidad de trasladar o amortiguar los cambios internacionales.

Un futuro incierto

La salida de los Emiratos Árabes Unidos de la OPEP no permite dar una respuesta simple sobre si la gasolina será más barata o más cara en América Latina. El efecto dependerá de si el mercado termina dominado por una mayor oferta de crudo o por una mayor inestabilidad.

Si aumenta la producción y bajan los precios internacionales, varios países importadores de la región podrían beneficiarse con combustibles más baratos y menos inflación. Pero si la decisión desordena el mercado o golpea las monedas y las finanzas de los exportadores, el alivio puede ser parcial o incluso transformarse en encarecimiento.

Más que una garantía de gasolina barata o cara, la noticia de la salida de los EAU es, por ahora, una señal de que América Latina vuelve a quedar expuesta a los vaivenes de un mercado energético que no controla, pero que influye directamente en su economía cotidiana.

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