En el sur de Omán la niebla del monzón transforma el desierto y sostiene árboles de incienso únicos. Durante siglos sus resinas han sido exportadas y valoradas por civilizaciones lejanas. Sin embargo, sequías, enfermedades y plagas han reducido la producción. Ahora los laboratorios investigan sus propiedades medicinales, mientras que los recolectores mantienen prácticas milenarias. ¿Podrá su potencial biomédico crear una base para medicamentos sin que se pierda la tradición omaní?