En el sur de Líbano, la inseguridad provocada por los deliberados ataques de Israel es una constante. En este entorno, la línea amarilla delimita una zona de amortiguamiento donde los residentes se esfuerzan por reconstruir sus hogares, reducidos a escombros. Sin embargo, la incertidumbre de que los bombardeos se reanuden en cualquier momento, debido a la fragilidad de los ceses al fuego, mantiene a la población en alerta permanente y condiciona el regreso de quienes se vieron forzados a huir.