El presidente del Congreso de Paraguay, Basilio Núñez, abogó este 6 de noviembre por "tratar y liquidar" la renuncia del presidente del país, Santiago Peña, luego de que el aún mandatario pidiera un plazo de 72 horas para afrontar el proceso de juicio político.
Según La Nación de Paraguay, el parlamentario —que pertenece al mismo partido del mandatario— prefiere zanjar la crisis política desatada tras la quiebra de Ueno Bank sin que Peña se someta al 'impeachment' previsto para este 6 de noviembre.
He pedido una prórroga de 72 horas para ejercer mi defensa. Me notificaron a las 22:15 con un libelo acusatorio y unas 300 fojas de anexos, y pretenden que responda en menos de 12 horas. Eso no es debido proceso. Voy a exponer mi verdad ante toda la ciudadanía, aunque resulte incómoda para muchos actores políticos. Nunca voy a rehuir mi compromiso con la gente, y menos en los momentos difíciles.
— Santiago Peña (@SantiPenap) November 6, 2026
Minutos después, el propio Peña comunicó en redes sociales su deseo de someterse al juicio político en el Congreso, pero con el plazo que solicitó: "Voy a exponer mi verdad ante toda la ciudadanía, aunque resulte incómoda para muchos actores políticos. Nunca voy a rehuir mi compromiso con la gente, y menos en los momentos difíciles", escribió.
El aún mandatario de Paraguay, cuya renuncia no fue aceptada la víspera, alega que debe contar con más tiempo para preparar su defensa ante un libelo acusatorio, que lo implica al menos en cinco presuntas irregularidades.
El problema de fondo es que, si Peña se somete a juicio político, se arriesga a perder los fueros como senador vitalicio. En cambio, si se acepta su renuncia, podría conservar la inmunidad parlamentaria.
La oposición aboga por el 'impeachment', al considerar que el todavía mandatario debe responder ante la justicia por presuntos delitos vinculados a la quiebra del Ueno Bank.
¿Por qué estalló la crisis?
El mes pasado, una investigación periodística reveló que Ueno Holding Saeca, una firma vinculada a Ueno Bank, pagó por lo menos hasta marzo de 2026 una fortuna de 30.000 millones de guaraníes (unos 4,95 millones de dólares) a una empresa en la que el presidente figuraba como accionista.
Además, en septiembre de 2023, cuando recién comenzaba su Gobierno, Peña designó al frente del Banco Central de Paraguay (BCP) a Carlos Carvallo, un exdirectivo de la Financiera Ueno, lo que significa que, a partir de ese momento, debía supervisar que su anterior empleador cumpliera con las leyes financieras, lo que no ocurrió.
El caso se agrava porque, a partir de la llegada de Peña a la presidencia y de Carvallo al BCP, Ueno Bank comenzó a recibir multimillonarios fondos del estatal Instituto de Previsión Social para que pagara las jubilaciones, lo que redundó en exorbitantes ganancias para los banqueros que esta semana quedaron detenidos.
Crisis en desarrollo
La crisis de Ueno Bank afecta principalmente a los trabajadores, ya que durante el mandato de Peña la entidad captó miles de millones de dólares en fondos del seguro social tras los cambios en los criterios de inversión del Instituto de Previsión Social.
El total de usuarios afectados, cerca del 45 % de la población paraguaya, perdieron acceso a sus ahorros, mientras que otros sectores que dependían de esos fondos para sus jubilaciones quedaron afectados por la incertidumbre sobre sus ingresos.
Tras la intervención y el cierre de la entidad, las protestas no se hicieron esperar y las calles de Asunción se convirtieron en escenario de movilizaciones masivas de ahorristas en el microcentro.
Los manifestantes fueron los primeros en exigir un juicio político a Santiago Peña y la devolución inmediata de su dinero. Frente al Congreso, la Policía Nacional utilizó gases lacrimógenos y un carro hidrante para dispersar a quienes reclamaban la restitución de sus fondos, en medio de lo que la prensa local calificó en ese momento como uno de los episodios "más delicados" para la administración de Peña.


