Israel tiene compromisos por unos 10.000 millones de dólares en pedidos de armamento estadounidense que se extienden más allá de 2028, un factor que complica los planes de Donald Trump para poner fin a la ayuda militar a ese país, informó The Wall Street Journal (WSJ).
Este 3 de noviembre, Trump prometió que su país no enviaría más dinero a Tel Aviv a partir de finales de 2026. "Netanyahu y yo llegamos a un acuerdo: le entregábamos a Israel 4.000 millones de dólares al año. Y hace meses acordamos poner fin a esto", dijo el mandatario.
Washington ya comprometió cerca de 7.000 millones de dólares en asistencia para los próximos dos años, pero aún no está claro quién cubrirá los costos adicionales de los pedidos pendientes. Esas obligaciones financieras dificultan una interrupción inmediata del apoyo militar estadounidense.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, propuso eliminar gradualmente la ayuda directa de EE.UU. durante la próxima década. La iniciativa coincide con el debate entre legisladores sobre un posible cambio hacia la producción conjunta de armamento y sistemas de defensa.
Pese a los planes de revisar la asistencia, un corte abrupto del suministro militar estadounidense sigue siendo poco probable debido a los compromisos ya adquiridos y los pedidos pendientes, señala el WSJ.
Estados Unidos e Israel mantienen un acuerdo de asistencia militar de 10 años, firmado en 2016 y vigente hasta 2028. En virtud de ese memorando, Washington se comprometió a proporcionar a su aliado 38.000 millones de dólares: 33.000 millones en financiación militar y otros 5.000 millones para programas conjuntos de defensa antimisiles. Esto equivale a unos 3.800 millones de dólares anuales, sujetos a la aprobación del Congreso estadounidense. Tel Aviv también ha recibido fondos adicionales fuera de este acuerdo, especialmente desde el inicio de la guerra en la Franja de Gaza en octubre de 2023.
No obstante, el respaldo militar de Washington a Israel ha sido objeto de fuertes críticas internacionales, especialmente en un contexto de destrucción generalizada y crisis humanitaria en el enclave palestino. Expertos de la ONU han advertido que esas transferencias podrían implicar la responsabilidad de los Estados proveedores en graves violaciones del derecho internacional humanitario, mientras que Human Rights Watch ha señalado que Estados Unidos podría incurrir en responsabilidad jurídica por su asistencia militar a las fuerzas israelíes.


