Los países de la Unión Europea decidieron no conceder a Canadá el estatus de "miembro asociado", rechazando así una iniciativa presentada anteriormente por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reportó Politico, que cita la declaración conjunta del bloque.
Según los diplomáticos europeos, varios países, incluidos Alemania, Grecia y Francia, se opusieron a incorporar esa formulación. En su lugar, definieron el nivel de cooperación con Canadá como una "asociación aún más estrecha".
"Crearemos una asociación aún más estrecha entre Canadá y la UE [...] y trabajaremos para definir, de cara a la cumbre UE-Canadá de 2027, el concepto de una vinculación cada vez más estrecha de Canadá con la UE, sin llegar a la adhesión plena", indica la versión final del documento.
Propuesta inesperada
Durante su discurso anual sobre el estado de la Unión, en septiembre pasado, Von der Leyen sorprendió a los aliados al proponer que Canadá se convirtiera en el primer miembro asociado de la UE.
Según varios diplomáticos, la idea de la presidenta no fue acordada con los miembros de la Unión y provocó una gran confusión entre ellos. Otro problema radicaba en que el concepto propuesto carecía de una definición clara.
Por su parte, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, acogió con satisfacción la iniciativa de Von der Leyen, pero marcó ciertos límites al subrayar que Canadá no tenía intención de convertirse en miembro del bloque.
La idea provocó nuevas tensiones entre la UE y Washington, que en aquel momento se encontraba en plena disputa comercial con Ottawa. El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó al bloque con represalias si daba ese paso.
"Si hacen eso —incluir a Canadá como miembro asociado de la UE—, impondré aranceles muy severos, dejaré de comerciar con Europa o tomaré otras medidas contundentes […]. Si la intención es buena, está bien; pero si es mala, impondremos aranceles muy elevados a Europa", advirtió al ser consultado por la prensa sobre el asunto.



