"Muy histérica": así ve el Kremlin la reacción europea a la llamada de Finlandia y Noruega a Putin

Los líderes de ambos países nórdicos solicitaron una conversación telefónica con Vladímir Putin de cara a las próximas negociaciones trilaterales en Abu Dabi y reconocieron que la paz requiere "diálogo directo".

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó de "histérica" la reacción de Dinamarca, Estonia y otros países europeos ante la llamada telefónica que el primer ministro noruego, Jonas Gahr Store, y el presidente finlandés, Alexander Stubb, realizaron a Vladímir Putin.

"En seguida llegó una reacción muy histérica por parte de Dinamarca, Estonia y otros países", comentó Peskov.

Peskov también se pronunció a favor de mantener el diálogo con Noruega y Finlandia, pese a que los contactos de sus líderes con el presidente ruso provocaron críticas en Europa.

"Por supuesto que tiene sentido, son países vecinos con los que compartimos frontera. Además, tanto ayer como hoy hemos escuchado declaraciones desde algunas capitales europeas sobre la necesidad de seguir presionando a Rusia. Es una postura absolutamente destructiva que no conducirá a nada bueno", afirmó.

Peskov añadió que, si en estas circunstancias surgen políticos que comprenden la necesidad de mantener el diálogo, hay que apoyar esas iniciativas.

Llamada a Moscú

Este martes 27 de octubre, el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, y el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Store, mantuvieron una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladímir Putin. Primero, la anunció la Oficina del presidente finlandés y después la confirmó el Kremlin.

La llamada fue solicitada por los dos líderes europeos y se centró en la discusión del conflicto ucraniano y su posible resolución pacífica. "El objetivo de la llamada fue transmitir directamente al presidente Putin mensajes relativos a futuras negociaciones que contribuyan a finalizar la guerra. La conversación estuvo vinculada a los próximos encuentros que tendrán lugar en Abu Dabi", reza el comunicado del presidente finlandés. 

Stubb reconoció que la resolución del conflicto ucraniano requiere un diálogo directo con Moscú. "Somos países vecinos de Rusia. El resultado de la guerra tendrá un impacto directo en nuestra seguridad y en la de Europa. Poner fin a la guerra requiere un diálogo directo", afirmó el jefe de Estado finlandés, calificando la conversación con su par ruso de "abierta y sustancial".

Por su parte, Store señaló que desde Oslo y Helsinki subrayaron "la importancia de una desescalada del conflicto".

Fuego amigo

Aunque desde hace tiempo se especula con que Europa podría elegir a sus interlocutores para dialogar con Moscú, la iniciativa de Stubb y Store recibió críticas de sus vecinos europeos.

"Soy muy escéptica respecto a esta iniciativa propia de Noruega y Finlandia. No está coordinada con el resto de nosotros", comentó la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen.

"De hecho, no sé qué creen esos dos países que pueden conseguir con esto. Ya hemos subrayado antes, con declaraciones claras del resto de Europa, lo importante que es que los europeos estemos unidos, sobre todo cuando otros han ido por su cuenta y, por ejemplo, han viajado a Moscú", añadió y aseguró que no ve ninguna señal de que Moscú quiera la paz.

El primer ministro sueco expresó una opinión similar. "Si las conversaciones conducen a la paz, las conversaciones son buenas. Mi experiencia es que, hasta ahora, los resultados de las conversaciones alemanas y francesas han sido muy modestos. Y si uno mira lo que Rusia hace sobre el terreno cada día, no creo que haya nada que indique que lo que busca sea la paz. Es la sumisión", afirmó, y por algún motivo insistió en que la paz debe alcanzarse en los términos de Ucrania, cuya situación en el frente empeora cada día.