¿Qué tan lejos puede llegar el acercamiento militar entre la UE y Canadá?

Pese a los gestos mutuos, ninguna de las partes quiere enfrentarse abiertamente con EE.UU.

Aunque Canadá puede considerarse para Europa un "socio fácil" en materia de defensa y sus asociaciones, esas opciones se están estrechando en razón de las declaradas pretensiones del presidente estadounidense, Donald Trump, de anexionarse el territorio canadiense. Así, funcionarios europeos, analistas y diplomáticos estiman que una posible alianza está sujeta a varias condiciones, reporta Politico.

Para Camille Grand, exsubsecretaria general de la OTAN y actual directora de la Asociación Europea de Industrias Aeroespaciales, de Seguridad y de Defensa, Canadá se encuentra "en una fase de acercamiento limitado [con Europa], pero no quiere romper completamente con EE.UU.". Esto pese a sus evidentes muestras de cercanía hacia los europeos, que incluyen la próxima celebración de una cumbre en Montreal para profundizar la cooperación, donde uno de los temas de agenda es la defensa.

A ello se suman la incorporación canadiense al programa europeo de préstamos a cambio de armamento en el marco de la Acción de Seguridad para Europa (SAFE) –con una bolsa de 150.000 millones de dólares–, así como la solicitud que presentara Ottawa para adherirse a una coalición militar del norte de Europa encabezada por el Reino Unido –que no todos los actuales miembros de la UE apoyan– y la elección de un fabricante sueco de aviones de alerta temprana y de un constructor alemán de submarinos para compras inmediatas.

Al ser preguntado sobre las ventajas que supondría para Europa una sociedad con Canadá en materia de seguridad ártica, el ministro de Defensa noruego, Tore O. Sandvik, aseguró que esa nación norteamericana podría integrarse "mucho" al esquema ya existente, dado que "es una nación ártica, un país del G7 y una economía formidable".

Las trabas

No todo son veleidades. Ahora mismo están sobre la mesa las negociaciones relativas al presupuesto plurianual de la Unión Europea, así como la opción de que terceros países obtengan la oportunidad de acceder a una parte del programa de defensa y espacio, para el que la Comisión Europea ha propuesto un fondo de 131.000 millones de euros.

No hay consenso. Mientras naciones como Alemania, Países Bajos, Polonia y Suecia son más proclives a la presencia de terceros ajenos al bloque, Francia y Grecia, entre otros, defienden la necesidad de favorecer a las compañías europeas. A ese respecto, Politico refiere que el Parlamento Europeo también está dispuesto a admitir a foráneos, pero bajo ciertas condiciones, según consta en documentos internos consultados por el medio.

Sobre este asunto, Anand Sundar, asesor especial del director del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, es de la opinión de que las negociaciones presupuestarias en Bruselas "serán el escenario donde se decidirá el grado de integración de Canadá en los planes de defensa". En sus palabras, "es un debate constante y (…) la decisión está en el aire hasta el último minuto".

De su parte, un diplomático cuyo nombre fue mantenido en reserva consideró que el interés de facilitar el acceso de terceros a los recursos monetarios del Fondo Europeo de Competitividad "está más dirigido a Canadá y al Reino Unido" que a EE.UU. Desde su punto de vista, al condicionar la inclusión al aporte de contribuciones económicas, la UE está reduciendo el riesgo de que Washington se sume.

Tampoco hay acuerdo respecto a la incorporación canadiense a la Fuerza Expedicionaria Conjunta (JEF, por sus siglas en inglés), pues no todos están de acuerdo en acceder a la petición de Otawa. Noruega está muy abierta a su inclusión, pero otros países no.

"Canadá es miembro de la OTAN; las relaciones de defensa deben mantenerse dentro de la OTAN. Rusia representa una amenaza en el norte, por lo que tiene sentido que [los canadienses] colaboren más con Europa, pero dentro de la OTAN", arguyó un diplomático de un país báltico, del que no se revelaron más precisiones.

En este caso, diplomáticos de países de la JEF dijeron a Politico que la incorporación de Canadá podría desplazar el foco actual de interés de la organización, centrado en el mar Báltico, hacia el océano polar Ártico. Una de esas fuentes advirtió que la admisión de Ottawa, por encima de otras naciones de Europa, podría causar malestar.

Cuerda floja

Aunque las declaraciones y las muestras de cercanía en materia defensiva entre Europa y Canadá son evidentes, de momento no se traducen en grandes desembolsos. Así, aunque Ottawa suscribió un acuerdo que le permite participar de las adquisiciones con fondos de la SAFE, solo logró amarrar un contrato por el orden de 10 millones de dólares canadienses para dotar de radios tácticas a Polonia. En su lugar, han predominado los acuerdos bilaterales con las capitales europeas.

Asimismo, próximamente Canadá podría enfrentar un dilema: si afianzar sus vínculos con Bruselas a través de la adquisición de aviones de combate suecos Gripen E, o privilegiar los F-35 de factura estadounidense. Otawa está renovando su flota de cazas CF-18 e inicialmente preveía reemplazarlos con 88 aviones F-35, pero solo se ha comprometido a adquirir 16: el resto de la compra está siendo objeto de evaluaciones dentro del Gobierno encabezado por el primer ministro Mark Carney.

Politico valora que la eventual adquisición de cazas suecos por parte de Canadá enfurecería a EE.UU., particularmente porque las relaciones comerciales entre los dos países norteamericanos atraviesan un momento de alta tensión y las relaciones comerciales binacionales en cuestión son significativamente más importantes que las que Ottawa tiene con la UE.