Investigadores y figuras destacadas en el campo de la inteligencia artificial han empezado a cuestionar el sentido de planificar la jubilación, ya sea por temor a escenarios de riesgo extremo o, en el lado opuesto, por la expectativa de una economía de abundancia impulsada por la automatización.
Uno de los ejemplos es Nate Soares, presidente del Machine Intelligence Research Institute (MIRI), quien ha dicho que no está ahorrando para su retiro porque considera que la probabilidad de una catástrofe existencial causada por IA en el corto plazo es alta.
En una entrevista reciente, Soares sostuvo que una IA lo suficientemente avanzada podría desarrollar objetivos incompatibles con los humanos, evadir la supervisión, mejorarse a sí misma y desplegar infraestructura automatizada para operar sin intervención humana.
En una línea muy distinta, Elon Musk planteó en abril de 2026 que ahorrar para la jubilación podría perder sentido si la IA y la robótica llevan a un escenario de abundancia en el que el dinero deje de ser lo esencial. "No te preocupes por ahorrar dinero para la jubilación dentro de 10 o 20 años […] No importará", afirmó en aquel entonces.
Preocupación por los riesgos de la IA
Entre tanto, crecen las preocupaciones por los riesgos de seguridad asociados al desarrollo de la IA. La compañía que más ha advertido sobre la cuestión es Anthropic, que sostiene que sistemas de inteligencia artificial avanzados podrían "erosionar la confianza, dañar a la sociedad y desestabilizar el orden geopolítico", además de plantear riesgos "catastróficos o existenciales" para la humanidad. Incluso ha propuesto al Congreso de Estados Unidos una medida para bloquear modelos de IA que puedan causar un gran número de víctimas.


