Petróleo saudí huye de Ormuz y encuentra escondite al otro lado del mundo

Singapur acuerda almacenar petróleo saudí en su territorio en medio del conflicto en Oriente Medio y los recortes en el suministro de gas desde Indonesia.

El conflicto en Oriente Medio y las consiguientes interrupciones en el suministro de petróleo al mercado mundial obligan a vendedores y compradores a buscar nuevas formas para comerciar.

En particular, el ministro de Energía, Comercio e Industria de Singapur, Tan See Leng, declaró el 26 de octubre que su país acogerá crudo saudí a partir del próximo año. La materia prima se almacenará en las cavernas de Jurong Rock, que tienen capacidad para albergar hasta 9 millones de barriles de petróleo.

"Acercar el suministro a los principales mercados asiáticos reforzaría la flexibilidad de nuestra red de abastecimiento y respaldaría la seguridad de suministro y la preparación de Singapur", afirmó el ministro de Energía de Arabia Saudí, el príncipe Abdulaziz bin Salman Al Saud.

Saudi Aramco ya cuenta con experiencia en la gestión de instalaciones de almacenamiento fuera de Oriente Medio. El crudo saudí se mantiene en importantes centros de almacenamiento en Japón y Corea del Sur, cuyas autoridades disponen de acceso prioritario para la compra del petróleo de estas reservas en caso de necesidad.

En medio de las tensiones

La firma del acuerdo con Saudi Aramco para el llenado de las cavernas de Jurong Rock adquiere una relevancia crítica en el contexto de las crecientes discrepancias entre Singapur e Indonesia, exacerbadas por los continuos incendios forestales. En una medida unilateral, Yakarta anunció un recorte en sus exportaciones de gas por gasoducto de 31 millones de pies cúbicos estándar por día.

Singapur presenta una dependencia extrema de los suministros externos de hidrocarburos. En la estructura general de su matriz energética, el petróleo representa entre el 60 y el 65 %, mientras que el gas natural se sitúa en torno al 30-35 %. No obstante, es precisamente el gas el que genera aproximadamente el 95 % de toda la electricidad del país.

Al respecto, según Tan See Leng, la legislación de Singapur exige estrictamente que todas las turbinas de generación de las centrales eléctricas del país cuenten con la capacidad técnica de funcionar de manera ininterrumpida con dos tipos de combustible: tanto con gas como con derivados del petróleo. Esta normativa permite conmutar la fuente de energía de forma inmediata ante cualquier situación de emergencia.

Lejos de Ormuz

Para Riad, el acuerdo con Singapur forma parte de una tendencia que se consolida en todo el golfo Pérsico: los exportadores trasladan sus reservas más cerca de los compradores, al asumir que el riesgo en Ormuz no desaparecerá con el fin de la guerra. Alrededor del 40 % del crudo que sale de la región, sin contar Irán, ya no cruza el estrecho, frente al 17 % antes del conflicto, según datos de Kpler. En esta carrera, Aramco llega con retraso: la emiratí ADNOC ya almacena petróleo en Singapur, la India, Corea del Sur y Japón.

Tampoco los puertos situados fuera del estrecho garantizan protección. En mayo, drones iraníes atacaron la zona petrolera de Fuyaira, en Emiratos Árabes Unidos, el tercer mayor centro de almacenamiento y abastecimiento de combustible del mundo, después de Róterdam y Singapur.

Rodear Ormuz tiene su coste. El seguro por riesgo de guerra para cruzar el estrecho se ha encarecido entre 40 y 60 veces y ya supone entre 7 y 8 dólares en el precio de cada barril, según Lloyd’s List. Los productores del Golfo quieren que los importadores compartan esa carga. A principios de octubre, el director ejecutivo de Aramco, Amin Nasser, llamó a invertir en rutas alternativas y en almacenes cercanos a los consumidores, y calificó esa infraestructura de "necesidad colectiva" para productores y consumidores.