El Ejército de EE.UU. se prepara para disponer de los cadáveres de soldados caídos en combate en un conflicto a gran escala, al poner a prueba en un entrenamiento la velocidad de las tropas para cavar tumbas temporales destinadas a preservar los cuerpos en el campo de batalla, en interés de facilitar su posterior identificación y devolución a sus familias una vez concluya la conflagración, reporta el portal especializado Defense News.
En un ejercicio realizado en el estado de Carolina del Norte, equipos médicos, capellanes, ingenieros y otros especialistas en "gestión de víctimas mortales" simularon un entierro temporal masivo en una escala que no se había puesto en práctica desde la Guerra de Corea (1950-1953), de acuerdo con un comunicado difundido por el Ejército la semana previa.
El medio valora que la superioridad aérea de EE.UU. en conflictos como los de Afganistán e Irak permitió que las repatriaciones de restos mortales se realizaran rápidamente para enseguida proceder a los servicios funerarios, pero eso podría dejar de ser así en conflictos futuros, especialmente en aquellos que impliquen operaciones militares a gran escala.
En concreto, la Fase II de la Operación 'Pacto del Dragón', como fue bautizado el entrenamiento, obligó a los soldados a probar y validar enterramientos temporales y preservación de restos a gran escala. Para ello, los ingenieros participantes del ejercicio tuvieron que usar maquinaria para excavar y rellenar zanjas de entierro sin dañar los restos, que fueron simulados con modelos de esqueletos y recipientes de agua, con el propósito de que expertos forenses pudieran recuperarlos en el futuro y repatriarlos tras el fin de la guerra.
"Este ejercicio nos permitió analizar críticamente cómo respetamos, honramos y gestionamos sistemáticamente a nuestros caídos en un conflicto de alta intensidad", sostuvo el sargento de primera clase Delbert Ruede, jefe de gestión de bajas del Tercer Comando de Apoyo del Cuerpo (CSC), en el comunicado. "Si entráramos en guerra mañana, tendríamos que improvisar sobre la marcha. Lo que estamos haciendo aquí es adoptar un enfoque científico y probado en el terreno para poder mantener un control efectivo y brindar una atención respetuosa a nuestros caídos", arguyó.
Lo que prevén los protocolos de EE.UU.
Washington demanda la evacuación de restos humanos cuando las circunstancias en el frente bélico lo permitan, aunque también existen directrices conjuntas de las Fuerzas Armadas que autorizan la aplicación de de procedimientos específicos cuando tienen lugar enfrentamientos bélicos que derivan en gran número de víctimas y es imposible trasladar los cadáveres de manera segura, sobre todo si hay problemas de transporte o si los decesos son atribuibles al uso de armas químicas, biológicas, radiológicas o nucleares.
A ese respecto, la doctrina vigente estipula que los cementerios temporales han de constar de cinco trincheras paralelas con capacidad para alojar 100 cuerpos, con 10 cuerpos distribuidos en cada lado. En pruebas anteriores se estimó que se precisaría de unas tres horas para resguardar una decena de cadáveres, pero en el ejercicio más reciente se logró excavar una trinchera con capacidad para 20 cuerpos en solo una hora y 15 minutos.
El operativo también permitió comprobar que las instrucciones publicadas para esa situación no se ajustan al equipamiento actual del Ejército, particularmente en lo que corresponde a la separación entre las zanjas, muy estrecha para operar una retroexcavadora sin dañar la trinchera. A ello se sumaron disposiciones acerca de los servicios religiosos permanentes, pues sería imposible contar con presencia permanente de sacerdotes y que se pueda establecer fehacientemente cuál era la fe del fallecido.
El Ejército de EE.UU. anunció que en la primavera de 2027 llevará a cabo la Fase III de la Operación 'Pacto del Dragón' y que en ella se integrarán medidas de seguridad, atención médica y el establecimiento de un punto de recogida de los cadáveres.



