El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó duramente la situación económica y migratoria de Francia y otros países europeos, al asegurar que sus políticas sociales y la inmigración están perjudicando su desarrollo.
"Francia no tiene crecimiento. Francia está creciendo en sentido contrario", afirmó el mandatario, quien atribuyó esta situación a unos programas sociales que calificó de "brutales". Sin embargo, sostuvo que el principal problema es la inmigración.
"Sé que algunos consideran que es un poco controvertido, pero no me importa. Es un problema de inmigración", declaró.
Trump aseguró que Francia ha recibido a numerosas personas sin los controles necesarios y comparó esta situación con la política migratoria del expresidente estadounidense Joe Biden. En contraste, afirmó que su Administración ha expulsado a gran parte de los inmigrantes que considera más peligrosos y continúa buscando a otros.
Al mismo tiempo, calificó los disturbios del fin de semana como una "revolución en toda regla" y no como simples protestas.
"He estado observando a otros países durante mucho tiempo. Nunca he visto algo así", afirmó, destacando la magnitud de los acontecimientos. "Eso no fue un pequeño disturbio. Eso no fue una pequeña protesta. Fue una revolución en toda regla. Y continúa", agregó.
También sostuvo que Estados Unidos registra un fuerte crecimiento económico y mantiene sus fronteras cerradas. "Durante 17 meses, ni una sola persona ha entrado ilegalmente en nuestro país", aseveró.
El mandatario también señaló a España como ejemplo de los problemas migratorios de Europa. Según su versión, decenas de miles de personas procedentes de distintas partes del mundo, incluidos países con graves dificultades, entraron masivamente en territorio español sin que las autoridades hicieran nada para impedirlo. "Europa tiene que cambiar en este sentido", concluyó.


