El 'factor Trump' y la sumisión a EE.UU. juegan en el tablero electoral de Brasil

La cercanía o no con Washington es uno de los factores que inclinarán la balanza a favor de uno de los dos candidatos.

A menos de una semana para la segunda vuelta presidencial en Brasil, que definirá al próximo inquilino de Planalto, sede el Ejecutivo, el controvertido 'factor Trump' vuelve a aparecer como arma electoral que pudiera inclinar la balanza a favor de uno de los dos candidatos en disputa. 

Mientras que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ve la cercanía con Washington de su oponente, Flávio Bolsonaro, como la puerta de entrada para la subordinación ante los intereses estadounidenses en el país suramericano, el derechista se vale de la proximidad que ha mostrado el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, con la familia Bolsonaro para ponerlo como una pieza clave de su eventual Gobierno.

Y es que una serie de paralelismos unen al expresidente Jair Bolsonaro y Trump. Ambos le restaron importancia a la pandemia y encabezaron acciones violentas en rechazo a sus derrotas electorales para acceder a un segundo mandato, refiere Focus.

La soberanía como tema capital

En el debate del pasado domingo 18 de octubre, el líder del Partido de los Trabajadores aseveró que era "notable" que el clan Bolsonaro estaba "subordinado a los intereses estadounidenses", lo que, bajo su punto de vista, le abre la puerta a la pérdida de la soberanía y a la injerencia estadounidense en las decisiones políticas, económicas y comerciales, recoge la Agencia Brasil.

Para Lula, este señalamiento va más allá de lo meramente ideológico. El candidato a la reelección considera que la tutela de EE.UU. sobre las decisiones del país, en vez de generar beneficios, pudiera traer la pérdida de la independencia. "Ningún gobernante extranjero tiene derecho a decirnos a quién podemos comprarle ni a quién podemos venderle".

Y es que en Brasil, que tiene la segunda mayor reserva mundial de elementos de tierras raras, la mayor fuente de agua dulce y nuevos yacimientos petroleros se presenta como un bocado apetitoso para la grandes multinacionales de explotación de recursos naturales alineadas con los sectores más conservadores de EE.UU. y Brasil. "Nuestra riqueza debe estar al servicio del futuro del pueblo brasileño", ha dicho el mandatario.

Ya un abreboca de ese enfrentamiento de la Administración de Lula con los magnates de las 'big tech' ocurrió cuando Elon Musk se negó a acatar una decisión judicial sobre la plataforma X, lo que causó su cierre en el país suramericano.

La oportunidad de volver a EE.UU.

Para Bolsonaro el país ya ha perdido soberanía ante la supuesta acción de los grupos criminales como el Comando Vermelho (CV) y el Primer Comando de la Capital (PCC), que fueron incluidos por el Departamento de Estado en la lista de organizaciones terroristas que amenazan la seguridad nacional de EE.UU. Esta declaratoria lanzó un primer salvavidas a la propuesta consolidada del derechista de integrar el Escudo de las Américas con el resto de países de la región.

El senador del Partido Liberal ha generado confianza en los inversores extranjeros que, tras su triunfo en la primera vuelta electoral, desembolsaron miles de dólares en la bolsa brasileña como señal del firme respaldo del sector empresarial, según Veja.

Para la profesora en Ciencias Políticas Tania Tanscheit, citada en Focus, la "promesa explícita" de Bolsonaro para su Gobierno pasa por "someter al país a una estructura militar y política controlada por una potencia extranjera, aumentar la dependencia externa y reducir la autonomía brasileña en la toma de decisiones sobre su seguridad, su economía y su política exterior", todo esto acompañado de un recorte fiscal en sectores prioritarios como salud y educación.

Un camino lleno de obstáculos

Y es que el presidente de EE.UU., Donald Trump, es un arma de doble filo con la que ha tenido que maniobrar su par brasileño durante toda la Administración del republicano. La relación entre ambos ha pasado por momento de máxima tensión por la imposición de aranceles y por etapas donde las aguas se han calmado en medio de intercambio de cumplidos. 

Sin embargo, la aparente armonía entre los dos jefes de Estado se ha visto ensombrecida por la familia Bolsonaro. Desde que se anunció la condena de 27 años contra el expresidente brasileño, Jair Bolsonaro, por intento de golpe de Estado contra Lula, se incrementaron las presiones y amenazas de Washington hacía el Gobierno brasileño.

La postura de Trump frente al derechista está más que clara. Cuando se anunció que encabezaba la primera vuelta electoral, el mandatario estadounidense calificó lo ocurrido como "una gran victoria".