El reciente acuerdo energético sellado el 9 de octubre entre los presidentes Donald Trump y Vladímir Putin para el suministro de diésel ruso a EE.UU. ha provocado una ola de críticas por parte de líderes europeos. Sumidos en su 'histeria antirrusa', han respondido con promesas de endurecer aún más las restricciones económicas hacia Moscú. Frente a esto, solo algunas voces pragmáticas han expuesto la cruda realidad: las sanciones no hacen más que perjudicar a la propia población de Europa.
La crisis del diésel enfrenta a EE.UU. y Europa: ¿quién pagará la factura?
Según el acuerdo, Rusia exportará de inmediato más de 300.000 toneladas de diésel al mercado estadounidense, cifra que irá en aumento. Para viabilizarlo, el Departamento del Tesoro de EE.UU. suspendió temporalmente las sanciones al combustible ruso hasta abril de 2027. La parte rusa, a su vez, anunció que comenzará a levantar de inmediato las restricciones a la exportación de diésel, antes de los plazos previstos inicialmente.
"Decepción tremenda" de Europa con EE.UU.
La cúpula europea reaccionó con dureza al acuerdo ruso-estadounidense. Así, la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, criticó el paso de Wasington y afirmó que "no es el momento de relajar la presión sobre Rusia, y Europa no lo hará".
Por su parte, el primer ministro finlandés, Petteri Orpo, calificó la decisión de EE.UU. como una "decepción tremenda" que aporta fondos a Moscú y llamó a introducir más sanciones antirrusas. Del mismo modo reaccionó Berlín. El portavoz del canciller Friedrich Merz afirmó que "el Gobierno alemán se mantiene firme en las sanciones adoptadas contra Rusia y trabaja junto con sus socios europeos en nuevas sanciones".
Intentos de hacer entrar en razón a Bruselas
Haciéndose eco del acuerdo de diésel, el primer ministro eslovaco, Robert Fico, denunció que la política de sanciones antirrusas de Bruselas —que ha privado a su propia población de los recursos baratos rusos— demuestra la ingenuidad del liderazgo político de la Unión Europea, mientras Trump y Putin velan por sus naciones. En este sentido, advirtió que la UE terminará repostando diésel estadounidense caro que, en realidad, será de origen ruso.
Fico subrayó la necesidad de priorizar los intereses nacionales y arremetió contra la Unión Europea, señalando que el bloque se limita a imponer sanciones y embargos, lo que les lleva a pagar el diésel "como tontos" ante el temor constante al desabastecimiento.
La misma visión se refleja en la oposición alemana. El partido de izquierda Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), junto a la formación de derecha Alternativa para Alemania (AfD) —que se han convertido en las fuerzas dominantes en el estado federado de Sajonia-Anhalt tras el fracaso del partido gubernamental en las recientes elecciones—, exige el fin del embargo a los recursos energéticos rusos y pretende someter el asunto a votación en el Parlamento regional.
Así, tras el acuerdo entre Putin y Trump, la vicejefa parlamentaria de la BSW, Claudia Wittig, sentenció: "Alemania también necesita un acuerdo de diésel con Rusia". Además, indicó que un mero acuerdo sobre el diésel resultaría insuficiente, por lo que el país debería reanudar las importaciones regulares de petróleo y gas ruso, algo fundamental para salvar a la industria nacional.
"La política de sanciones contra Rusia, que nos perjudica principalmente a nosotros, ha fracasado en toda regla", afirmó la diputada.
La "hipocresía" de las capitales europeas
Ante las críticas de los líderes europeos, el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, acusó a Europa de doble moral en una entrevista con Fox News este 11 de octubre. El político denunció la actitud de estos países, que acusan a Washington de dar recursos financieros a Moscú en medio del conflicto ucraniano, mientras, según dijo, ellos mismos no han dejado de comprar recursos energéticos de origen ruso debido a su dependencia.
Europa entra en el invierno sin su colchón de gas: ¿qué puede salir mal?
"Desde el inicio de esta guerra, los europeos han entregado más dinero a los rusos que a los ucranianos porque no logran dejar de depender de la energía rusa. Su política energética ha fracasado y siguen financiando a Vladímir Putin. Por lo tanto, que digan que no podemos tener un respiro en los precios del diésel es completamente hipócrita", concluyó el secretario.
- Desde 2022, las importaciones de gas ruso a la UE han disminuido del 45 % del total a un 12 % proyectado para 2025, mientras que las de crudo se han reducido al 2 %, según cifras oficiales.
- Ante estas políticas del bloque y sus planes de prohibir totalmente el GNL ruso a partir del 1 de enero de 2027, los analistas advierten de posibles subidas de precios durante el invierno.