La mitad de Kiev situada en la margen derecha del Dniéper, así como varios distritos de la ciudad, se quedó sin electricidad debido a cortes de emergencia. Además, el metro de la capital ucraniana dejó de funcionar.
Las fuerzas rusas se habían abstenido de atacar infraestructuras críticas del país, pero sus agresiones militares se han convertido ahora en una respuesta a las nuevas amenazas de Zelenski y a su segunda "campaña de 40 días forzar a Rusia a la paz", cuyas consecuencias recaen con especial dureza sobre la población ucraniana.
Ataques contra Kiev
Kiev está entrando en "modo de supervivencia" ante la llegada del invierno, declaró el alcalde de la capital ucraniana, Vitali Klichkó, en una entrevista con AFP. El regidor instó a los habitantes a abandonar temporalmente la ciudad si tenían la posibilidad de hacerlo y advirtió de que podría producirse una grave crisis si se interrumpía el suministro de agua.
Asimismo, rechazó las acusaciones de Zelenski sobre el retraso de los preparativos para el invierno y las calificó de infundadas. "Buscar chivos expiatorios no dará más calor a la gente", señaló.
Según Klichkó, las autoridades municipales se enfrentan a una tarea "muy difícil" debido al "tiempo limitado, la financiación limitada y la escasez de trabajadores".
El 8 de octubre, el ministro de Energía de Ucrania, Denís Shmygal, informó que un ataque contra "una importante instalación energética" había provocado interrupciones en el suministro eléctrico de Kiev. Los problemas con la electricidad también obligaron a detener temporalmente los tranvías, los trolebuses y el metro.
El bumerán de los ataques
El Ministerio de Defensa de Rusia anunció el domingo pasado que intensificaría los ataques contra instalaciones militares, empresas del complejo militar-industrial y otras infraestructuras vinculadas a las Fuerzas Armadas de Ucrania. El anuncio se produjo después de que Vladímir Zelenski hablara de un posible aumento de los ataques contra las refinerías rusas.
🇷🇺🗣"Es represalia": Kremlin comenta el cambio de naturaleza en sus ataques contra Ucrania https://t.co/HfwrHce1SK
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El organismo subrayó que estas acciones responden a los actos terroristas del régimen de Kiev. Asimismo, acusó a Ucrania de intentar perturbar la celebración de las elecciones a la Duma Estatal mediante ataques contra objetivos civiles en Rusia y recordó que los ataques con misiles y drones contra comisiones electorales causaron la muerte de seis personas.
Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, al referirse a la intensificación de los ataques rusos, recordó las reiteradas declaraciones del presidente ruso, Vladímir Putin, "de que fue la parte ucraniana, el régimen de Kiev, quien amplió la lista de objetivos de la economía civil de la Federación de Rusia".
"El régimen de Kiev se propuso como objetivo causar daños a nuestra economía. ¿Qué hizo? Él mismo abrió esta caja de Pandora", declaró Putin en agosto. Y añadió: "Bueno, pues reciban respuesta en sus sectores económicos más sensibles, que, francamente, ya están agonizando".
Zelenski no da marcha atrás
La primera campaña de 40 días de Zelenski, iniciada en verano y marcada por ataques ucranianos contra objetivos civiles, solo empeoró la situación de los propios ucranianos. Rusia puso en marcha una campaña de ataques contra los puertos ucranianos y también contra los puentes, objetivos que había evitado atacar durante mucho tiempo. Estas acciones ya han provocado daños valorados en decenas de miles de millones de dólares.
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Sin embargo, esto no impidió que el líder del régimen de Kiev lanzara nuevas amenazas desde la tribuna de la Asamblea General de la ONU, prometiera a los rusos un invierno difícil y anunciara el inicio de otra campaña de 40 días.
El pueblo ucraniano es quien acaba pagando el precio de estas aventuras militares del líder del régimen que, consciente de que un cese de las hostilidades podría poner fin a su carrera política, sigue apostando por la continuación del conflicto.



