En medio de la guerra contra Irán, el presidente estadounidense, Donald Trump, asegura que no prohibirá las exportaciones de diésel, si bien no ha descartado por entero la imposición de ciertas restricciones a ese hidrocarburo, una medida con la que buscaría disminuir los precios de los combustibles en su país, variable que está altamente vinculada con la inflación.
Y aunque, a simple vista, una decisión como esta podría parecer otra medida proteccionista más de las muchas que ha tomado Washington desde que Trump regresó a la Casa Blanca, en realidad tiene resonancias globales, en razón de la convergencia de varios factores, como el impacto sobre el mercado energético de la guerra en Oriente Medio, las coerciones sobre el crudo ruso adoptadas por Europa y otros países occidentales o el fenómeno climático 'El Niño'.
En ese contexto, Goldman Sachs advirtió el pasado 2 de octubre que América Latina es especialmente vulnerable a cualquier restricción radical que adopte el Gobierno de EE.UU. para regular las exportaciones de diésel, dado que la mayor parte de los países de la región consiguen ese hidrocarburo en el mercado estadounidense.
La firma recuerda que Chile, Ecuador, México y Perú importan más del 50 % del diésel que consumen y advierte que una interrupción total del flujo podría traducirse en una caída del 1 % del Producto Interno Bruto regional. No obstante, matiza su apreciación, apuntando que la puesta en circulación de los inventarios y la oferta procedente de otros puntos del orbe atenuarían estos efectos.
Por otra parte, espera que "la oferta se ajuste rápidamente" y que las consecuencias económicas se expresen en precios más altos en todo el mundo, es decir, en inflación.
Según sus cálculos, por cada alza sostenida del 10 % en el precio del diésel, la inflación mundial se elevaría 0,1 puntos porcentuales, mientras que la inflación subyacente lo haría en 0,03 puntos porcentuales. Valoran, asimismo, que el impacto sería mayor en los mercados asiáticos y europeos, en razón del compromiso de las rutas comerciales por el cierre del estrecho de Ormuz y las sanciones antirrusas.
Alta dependencia
Paralelamente, un panel de analistas de Kpler puntualizaba en un documento aparecido el pasado 28 de septiembre que "el mercado latinoamericano de importación de diésel, con más de un millón de barriles diarios, ahora obtiene más del 85 % de su suministro de la costa del golfo de México —en EE.UU.— tras los volúmenes récord de exportación estadounidenses registrados en julio", lo que muestra un panorama de elevada dependencia.
A ese respecto, los especialistas recuerdan que, aunque Rusia era un proveedor secundario de diésel para la región, concentrado especialmente en Brasil, "ese volumen prácticamente ha desaparecido" en este contexto, de tal forma que Washington ha suplido la demanda regional a partir de sus inventarios y el gigante suramericano ha incrementado su supeditación a esa fuente en 2026.
"Una prohibición total de las exportaciones estadounidenses parece improbable, aunque los controles de exportación son un tema de debate activo y, en cualquier caso, la región no cuenta con un proveedor que pueda reemplazar los volúmenes estadounidenses a gran escala", destacan.
A esto se suma el fenómeno de 'El Niño' y el riesgo de sequía del canal de Panamá. La costa oeste de la región latinoamericana depende del tránsito de entre 300.000 y 400.000 barriles diarios de diésel a través de ese paso marítimo, pero el riesgo de sequía ya ha ralentizado el tránsito y no existe ninguna alternativa económicamente comparable, puesto que los precios del combustible procedente de Asia han subido a causa de la crisis en Oriente Medio, mientras que la oferta de la costa oeste de EE.UU. también se ha contraído.
En el peor de los casos, si se concretara la prohibición total de las exportaciones de diésel en EE.UU. —un escenario que se estima poco probable— caerían cerca de un 16 % las toneladas-milla recorridas por los buques cisterna a través del canal de Suez, al tiempo que una reducción significativa del tráfico en el canal de Panamá "podría duplicar con creces el impacto en toneladas-milla de las exportaciones estadounidenses del Golfo a la costa oeste de Latinoamérica, lo que sería positivo para el flete, incluso a medida que aumenta los costos para los importadores".
En cualquier caso, Kpler considera que una eventual crisis también podría traer consigo beneficios para la región. Según explica la plataforma de análisis, la prohibición de las exportaciones estadounidenses de diésel vendría acompañada de una necesidad mayor de refinar localmente hidrocarburos medios, lo que, a su vez, impulsaría la demanda de los crudos pesados de América Latina, particularmente de Venezuela, que posee grandes reservas con petróleo de esas características.
El sombrío pronóstico sobre el combustible si EE.UU. limita las exportaciones de diésel