El recrudecimiento de las tensiones geopolíticas y la drástica volatilidad en los precios de la energía han asestado un duro golpe a la aviación europea.
La aerolínea española Volotea se ha visto obligada a activar de emergencia el proceso de apertura de negociaciones con sus acreedores tras sufrir un devastador impacto financiero de casi 150 millones de euros, provocado directamente por la disparada en los costos del combustible desde marzo de este año, recoge La Vanguardia.
Para garantizar su continuidad operativa y reestructurar su deuda a largo plazo, la compañía contempla un severo plan de recortes que incluye reducir su flota de 44 aeronaves a un rango de entre 30 y 35 aviones Airbus A320, además del despido de unos 50 trabajadores en sus oficinas centrales de Barcelona.
La dirección, encabezada por su fundador y consejero delegado Carlos Muñoz, colabora estrechamente con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), entidades bancarias y socios estratégicos, como la griega Aegean Airlines y PAR Capital, para cerrar un acuerdo de refinanciación y una ampliación de capital que prevén concretar el próximo diciembre.
La prolongación de la crisis energética ha convertido las presiones temporales en un problema estructural que amenaza los márgenes de la empresa. A pesar de la severidad del escenario, Muñoz insistió en que la aerolínea mantendrá sus operaciones con normalidad para proteger un proyecto que emplea a 2.300 personas y conecta ciudades medianas en el continente.