La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, instó a la ONU a eliminar de su Carta las referencias a Japón y Alemania como "Estados enemigos", una clasificación que China ha utilizado recientemente para criticar a Tokio tras el deterioro de las relaciones por Taiwán, informa Bloomberg.
En su primer discurso ante la Asamblea General este martes, Takaichi señaló que la Carta de la organización todavía contiene cláusulas que se refieren a las potencias del Eje de la Segunda Guerra Mundial como "Estados enemigos", pese a que en 2005 se aprobó por unanimidad una resolución para eliminarlas. Sin embargo, un complejo proceso de enmienda ha impedido hasta ahora hacerlo.
"'El Japón militarista' no es un cliché propagandista, sino una nueva realidad"
"De conformidad con esa resolución, estas cláusulas deberían eliminarse sin demora", declaró Takaichi, reivindicando el papel de Japón tras 70 años de importantes contribuciones a la labor de la ONU. La delegación china permaneció en la sala para escuchar su intervención.
Horas antes, Takaichi y el presidente de EE.UU., Donald Trump, habían acordado coordinarse estrechamente sobre cuestiones relacionadas con China durante una reunión de unos 30 minutos.
China responde
En respuesta, el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, afirmó este miércoles que la comunidad internacional presta más atención a las acciones de Japón que a sus palabras. La actual Administración japonesa niega su historia de agresión y glorifica crímenes de guerra, al tiempo que refuerza sus capacidades militares, acelera la remilitarización y busca abandonar sus "tres principios no nucleares" y revisar la Constitución pacifista.
Guo afirmó que Japón desafía abiertamente el orden internacional de posguerra y se ha convertido en "un importante factor de amenaza" para la paz y la estabilidad regionales.
Anteriormente, China y Rusia se pronunciaron sobre la militarización creciente de Japón. China criticó al Gobierno japonés por evitar una reflexión sincera sobre las lecciones de la Segunda Guerra Mundial y por difuminar su responsabilidad histórica, subrayando, que las acciones de Tokio "alarmaron aún más a los vecinos asiáticos y a la comunidad internacional respecto a lo que realmente está haciendo Japón". Mientras tanto, Moscú instó a Tokio a abandonar los intentos de "retocar las páginas inhumanas de su propia historia", al haber sido "uno de los principales agresores de la Segunda Guerra Mundial".