"Puñalada por la espalda": mercenarios colombianos se unen a filas de Kiev y acaban como carne de cañon

"Le prometen pagar mucho dinero y lo meten muchas veces al frente con las cuentas bloqueadas", contó Edier Arnulfo Olaya Collazos, de 35 años.

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Rusia no cesa sus ataques contra la infraestructura energética utilizada por las fuerzas del régimen de Kiev. Entre los objetivos figuran centros de almacenamiento de drones y sus componentes, así como puntos de despliegue temporal de mercenarios extranjeros. Estos combatientes no dejan de caer en las falsas promesas de los reclutadores ucranianos. Sin embargo, denuncian que la mayoría de ellos terminan como carne de cañón, sin recibir nada a cambio.

Según supo RT, que entrevistó a varios mercenarios, los colombianos siguen cayendo en las redes de reclutamiento del régimen ucraniano bajo un 'modus operandi' que ya es evidente, pero sobre el que las autoridades locales aún no prestan suficiente atención. Mientras tanto, más mercenarios colombianos continúan muriendo en el campo de batalla tras ser llevados con promesas falsas.

Así, un reciente testimonio de Marlon Leonardo Navarro Pacheco, de 23 años, confirma cómo los reclutas a sueldo son contactados a través de plataformas como TikTok y luego citados en un hotel de Bogotá donde se les financia el viaje, un pasaje hacia la muerte o la prisión.

"De ahí nos sientan a todos y nos dicen que si somos conscientes que vamos por Ucrania, que allá nos van a pagar muy bien, de que la alimentación es muy buena, de que los sueldos no nos van a hacer falta", contó Navarro.

Pero una vez en el Ejército del régimen de Kiev, todo cambia. La mayoría llegan sin conocimiento militar y aun así son enviados al frente de batalla y el salario que se les ofrece nunca lo reciben en sus cuentas.

"Me querían mandar a posición a trabajar sin cuentas, no me querían pagar el dinero desde un principio", continuó el joven. Al darse cuenta de lo que se estaba ocurriendo, preguntó a su amigo si estaba recibiendo pagos. "Yo llevo cuatro meses y a mí solo me han pagado un sueldo", le respondió.

La otra realidad que deben afrontar quienes se alistan como mercenarios en las filas ucranianas es la escasez de agua, comida y el maltrato de los comandantes.

En este sentido, Navarro explicó que, ya el segundo mes de su estancia en el frente, "empezaron las cosas mal". "Ya no metían casi comida", recordó.

Al respecto, añadió que cada 12 días llegaba un dron y tiraba un paquete. "Era dos pacas de pan, dos salchichones y algunos enlatados, como tres enlatados para 12 días. Para 12 días. Y chocolates", detalló, afirmando que al tercer mes "empezaron las cosas peor". "El comandante nunca se preocupa por ti, no se preocupa ni por tu salud, ni por tu alimentación, ni por tu agua", señaló.

Ahora, Marlon asegura ser consciente de haber estado en el lugar equivocado. El dinero que planeaba enviarle a su madre, quien padece una grave enfermedad en el nororiente de Colombia, nunca llegó y no la podrá ver porque deberá enfrentar cargos por mercenarismo en Rusia.

"No vayan a este país a apoyarlo. Es un país de mierda, es un país que no se preocupa por nadie, ni les importa nadie. Cuando llegas, sí, te abrazan. […] Después te están pegando una puñalada por la espalda. Así son en Ucrania, para que lo sepan, ¿oyeron? No te pagan, no te dan dinero. […] Te roban el dinero, no te dan nada. Pregúntenme a mí cuánto dinero tengo de los seis meses que trabajé. No tengo absolutamente nada, no le pude enviar nada a mi mamá ni un poco", lamentó. 

Este relato coincide con el del colombiano Edier Arnulfo Olaya Collazos, de 35 años, quien sin entrenamiento terminó siendo carne de cañón barata para Kiev y ahora paga prisión en Rusia.

"Me dieron entrenamiento tres días: un día de torniquete, dos días de polígono y me ingresaron al frente. A los soldados ucranianos no les importa si usted sabe disparar un arma o no. No le meten un entrenamiento bueno que se necesita para una guerra, sino que lo que les importa a ellos es meter gente al frente y hacerlos matar", aseguró el mercenario.

De igual forma, el dinero nunca aparece. Sus familias viven la zozobra día a día sin saber si aún están con vida y las promesas no se cumplen.

"Le prometen pagar mucho dinero y lo meten muchas veces al frente con las cuentas bloqueadas. En el frente, había soldados colombianos y había soldados ucranianos que llevaban ocho meses que no le hacían relevos", expuso Edier.

Estos testimonios se repiten en cada uno de quienes terminan tras las rejas con largas condenas. Los mercenarios llegan estafados, combaten en un conflicto ajeno y nunca ven los pagos ni seguros que les ofrecieron.

"A los colombianos que están pensando viajar a Ucrania, que no lo hagan, porque vean dónde va a parar uno, por la ambición al dinero, por dejarse creer en promesas falsas, por dejarse creer de los incorporadores, de los que le hacen propaganda a Ucrania por medio de las redes sociales, por medio de TikTok", alertó Olaya.

El camino prometido, en su mayoría para personas de bajos recursos, como una ruta de éxito en Ucrania termina con la prisión o la muerte. Lo que comienza como una oferta de trabajo en redes sociales se convierte en una trampa mortal.

Los jóvenes llegan engañados, son enviados al frente sin preparación, abandonados sin agua ni comida y utilizados como carne de cañón en una guerra que no es suya, sin pago, sin relevo y sin ninguna garantía de regreso a casa.