El escándalo de un gobernador provoca un terremoto político para Sheinbaum: ¿qué hay detrás?

El liderazgo de la presidenta quedó a prueba durante 35 horas que conmocionaron a la clase política mexicana.

La inesperada decisión del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, de regresar al cargo sin la autorización de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, provocó la crisis política más grave que ha enfrentado la mandataria en casi dos años de Gobierno.

El viernes pasado, a último momento, Sheinbaum anunció que no encabezaría su tradicional conferencia de prensa porque estaba enferma de gripa. 

Horas más tarde, Rocha Moya sorprendió al país con el anuncio de su regreso a la gubernatura, puesto del que había pedido licencia el pasado 1 de mayo, luego de que EE.UU. solicitara su detención y extradición por supuestos vínculos con el Cártel de Sinaloa.

Con la presidenta ausente de las cámaras y en reposo, la decisión de Rocha Moya, quien incluso comenzó a encabezar eventos oficiales, desató un cimbronazo, ya que nadie sabía que, de manera unilateral, volvería a ocupar el cargo de gobernador de Sinaloa.

La decisión del gobernador tiene efectos directos: le brinda fueros frente a las investigaciones judiciales que siguen abiertas en su contra en México y en EE.UU. De hecho, Rocha Moya ratificó su inocencia de los cargos que se le imputan.

La oposición especuló de inmediato con la tesis de que se trataba de una rebelión al interior del oficialista Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y que el gobernador contaba con la venia del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), quien rompería así políticamente con Sheinbaum.

Según esta versión, el retorno del gobernador a su cargo sería la respuesta del exmandatario al acoso que enfrenta su hijo, Andrés Manuel López Beltrán, a quien EE.UU. le retiró la visa sin explicar los motivos. No obstante, todavía no ha sido confirmada de manera oficial por ninguna de las partes implicadas.

El retiro de las visas se ha convertido en parte de la estrategia de la Administración de Donald Trump para presionar a los gobiernos que no se supeditan a sus políticas, como es el caso de Sheinbaum, quien se niega a que las tropas estadounidenses entren en México. 

Condenas y respaldos

Al desconcierto inicial provocado por Rocha Moya, le siguió una larga cadena de reacciones oficiales. La Secretaría de Gobernación, Morena, senadores, diputados y gobernadores de este partido y sus aliados condenaron la actitud del mandatario regional y advirtieron que no la compartían, ya que era una "decisión personal". Incluso, muchos políticos y dirigentes le recomendaron que volviera a pedir licencia, lo que se leyó como un respaldo unánime para Sheinbaum.

La presidenta apareció el sábado, 25 horas después del anuncio inicial de Rocha Moya, con un duro mensaje. "Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación. Y mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder", escribió en X, en medio del terremoto político que desafiaba su liderazgo.

"El poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso; y el poder que olvida al pueblo, termina enfrentándose a la historia. México merece servidores públicos que entiendan que los cargos son pasajeros, pero la responsabilidad ante la Nación es eterna. El Pueblo no está para alimentar ambiciones personales", advirtió.

En ese momento, ya era más que evidente que el gobernador estaba solo, sin ningún tipo de respaldo. Un rato después del mensaje de Sheinbaum, Rocha Moya, derrotado, volvió a pedir licencia. "Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo", aseguró.

Así terminaron las 35 horas de una crisis que ha puesto a prueba el poder de Sheinbaum. Ahora la duda es si la mandataria seguirá negándose al pedido de extradición de EE.UU. en contra de Rocha Moya o si, finalmente, decidirá entregarlo.