Estados Unidos tiene previsto enviar un portaaviones a la región de Oriente Medio para sustituir al USS Abraham Lincoln, según informó este jueves The Wall Street Journal, citando a funcionarios estadounidenses al tanto de la situación.
Según el diario, este relevo, enmarcado en un plan de rotación previamente programado, supondrá la llegada del portaaviones USS George Washington a la zona para reemplazar al USS Abraham Lincoln, que ha estado desplegado durante meses con escasas escalas en puertos, lo que ha generado preocupación entre legisladores por las condiciones de vida de la tripulación a bordo.
Se precisa que el USS Abraham Lincoln comenzó una misión programada en noviembre del año pasado y, ya en enero fue redirigido a Oriente Medio, antes del inicio de la ofensiva de Estados Unidos contra la República Islámica de Irán.
Posteriormente, ya en plena escalada en la región, el portaaviones y su aviación embarcada desempeñaron un papel clave en los bombardeos de la Operación 'Furia Épica' de Washington, sumándose más tarde al bloqueo naval que EE.UU. impone a los puertos iraníes.
Condiciones extremas a bordo
La noticia de la rotación se conoce después de que el senador estadounidense Richard Blumenthal exigiera este miércoles al Pentágono explicaciones urgentes sobre las condiciones extremas que, según reportes, sufre la tripulación del portaaviones.
En una carta dirigida al secretario de Guerra, Pete Hegseth, y al titular interino de la Marina de EE.UU., Hung Cao, el legislador basó su denuncia en "informes generalizados de escasez de suministros básicos, contaminación del agua, problemas de plomería, deterioro de la salud mental, preocupaciones por la seguridad en cubierta e interrupciones en el sistema de correo".
Previsto inicialmente para siete meses, este despliegue prolongado amenaza con normalizarse, alertó Blumenthal, advirtiendo que la retención del buque agrava los riesgos de los marineros que operan entre "motores a reacción, combustible, armas, maquinaria pesada, sistemas eléctricos y propulsión nuclear". A fin de evitar una futura crisis de preparación militar, el senador fijó el 27 de agosto como plazo máximo para que el Pentágono responda a seis preguntas clave.
En particular, exige aclarar el objetivo estratégico de la misión, detallar los problemas de habitabilidad en la nave, revelar las métricas de fatiga extrema y precisar los planes futuros de la fuerza de ataque en Oriente Medio, así como las rotaciones anticipadas y cómo esto afectará a otros teatros de operaciones como el Indopacífico.