Como Colombia y Venezuela comparten fronteras, podría creerse que los terremotos que sacudieron a los dos países, con menos de dos meses de diferencia, están relacionados. Sin embargo, esto no es cierto, aunque parezca muy lógico.
Para conocer parte de las respuestas hay que irse a las profundidades de la Tierra. Allí ocurre un lento pero inexorable movimiento de placas tectónicas, año a año, centímetro a centímetro. Asimismo, hay que analizar la ubicación geográfica precisa de los epicentros, la profundidad de los terremotos y las dinámicas de las placas tectónicas.
Según la explicación de la ingeniera geóloga venezolana Luiraima Salazar, en entrevista con RT, se trata de "contextos tectónicos completamente distintos" debido a que en el caso de Venezuela, hay una "transcurrencia dextral", un movimiento geológico horizontal hacia la derecha, entre la placa Caribe y la Sudamericana.
Con respecto a Colombia, explica que existe una subducción o hundimiento de la plaza de Nazca con la placa Sudamericana. El sismo originado fue muy potente y fue sentido también en países vecinos como Panamá, Ecuador y Venezuela.
Tiembla la tierra en Colombia
El potente sismo que tuvo como epicentro el municipio de San José del Palmar, en el departamento colombiano del Chocó, que tiene salida al Pacífico, se debió a un proceso de subducción, que es el punto de colisión donde una placa tectónica se hunde bajo otra.
Según el coordinador de la Red Sismológica Nacional de Colombia, Freddy Tovar, ocurrió un proceso de subducción o de hundimiento entre las placas tectónicas de Nazca y Suramericana. Al ocurrir esto, "empieza a generarse una fricción y una acumulación de energía que año a año se va acumulando, acumulando y llega a un punto donde se libera. Esta liberación es lo que conocemos como un sismo".
Colombia, refiere la Red Sismológica Nacional, "es un país sísmicamente muy activo, en el que la interacción entre las placas tectónicas de Nazca, Sudamericana y Caribe, así como a la influencia del Cinturón de Fuego del Pacífico, hace que se generen sismos en la mayor parte del territorio nacional. En promedio, en el país hay 2.500 sismos al mes, pero la mayoría no son perceptibles para las personas".
El caso venezolano
En el caso de los devastadores terremotos en Venezuela —que tuvieron magnitudes de 7,2 y 7,5 y epicentros en los estados Yaracuy y La Guaira— las placas tectónicas involucradas fueron las del Caribe y la Sudamericana.
Así, conforme al Servicio Geológico de Colombia (SGC), no existe relación entre los tres sismos porque "obedecen a dinámicas diferentes".
Según esta afirmación, los sismos ocurridos con apenas 39 segundos de diferencia en Venezuela fueron mucho más superficiales (20 kilómetros de profundidad en el primero y 10 kilómetros en el segundo) que el sentido en Colombia, que tuvo una profundidad de 103 kilómetros.
Cuestión de profundidad y placas
La profundidad, explica el SGC, es la distancia en medida en kilómetros que separa el lugar en el que se origina el sismo en el interior de la Tierra, llamado hipocentro, y la superficie terrestre en la que esa energía se libera, conocida como epicentro.
Los efectos que pueda causar un sismo dependen de la relación entre la magnitud y la profundidad. Tomando esto como base, aunque los sismos en Colombia y Venezuela tuvieron magnitudes muy similares, la profundidad fue clave para determinar su alcance de expansión y destrucción. "A mayor magnitud y menor profundidad, mayor impacto habrá", dice el organismo colombiano.
El otro punto a tener en cuenta es la posición y movimiento de las placas relacionadas con los terremotos en los países vecinos. Mientras que en Venezuela la asociación entre las placas Sudamericana y del Caribe es con un movimiento de "cizalla", "que implica un movimiento lateral (transcurrente) de una con respecto a la otra", en el sismo de Colombia hubo un proceso de subducción de la placa de Nazca bajo la Sudamericana, lo que "evidencia que los sismos son independientes".