La Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA, por su sigla en inglés) rechazó la posible venta de una participación minoritaria a una compañía con potestad de controlar parcialmente la Copa del Mundo que, según reportes de The Times y Financial Times, estaría sopesando el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, al cuestionar la mercantilización de la gobernanza del fútbol mundial y la opacidad inherente a tal tentativa.
"El alma y la gobernanza del fútbol no son bienes que se puedan negociar, especialmente sin ninguna transparencia sobre quién se beneficia económicamente. Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. No le corresponde a la FIFA venderlo", reza un comunicado publicado por el organismo en su perfil de X, como respuesta a lo expuesto por The Times.
En línea similar, la UEFA afirmó que el presunto plan de Infantino "traspasa una línea que las instituciones rectoras del fútbol jamás deberían cruzar" y, sobre esa base, aseguró que se lo tomaban "muy en serio". "Lo mismo deberían hacer todas las federaciones nacionales de fútbol. Lo mismo deberían hacer todos los implicados: ligas, clubes, jugadores, aficionados, gobiernos y todos aquellos que se preocupan por el futuro de este deporte", añadió el ente.
El presunto plan de Infantino
De acuerdo con los referidos medios británicos, la negociación promovida por Infantino estaría valorada en unos 20.000 millones de dólares, estaría siendo estructurada por la firma estadounidense JP Morgan y habría sido consultada con la Administración Trump.
Sostuvieron asimismo que la FIFA mantendría el control de la mayoría de las acciones, mientras que el resto de los paquetes serían adquiridos por las 211 federaciones que la integran y fondos privados de inversión. Además, Infantino se desempeñaría como "comisionado" de la máxima competición del fútbol masculino, una vez concluya su período como presidente de la FIFA.
El jerarca del fútbol mundial ha sido blanco de críticas por la actuación de la FIFA en el recién concluido Mundial Norteamérica 2026. Entre otros asuntos, se le cuestionó por no interceder ante EE.UU. –con cuyo presidente, Donald Trump, ha mostrado abierta cercanía– para el otorgamiento de visas, así como por decisiones arbitrales que generaron polémicas. Él evitó referirse a esos señalamientos y aseveró que el torneo había sido un éxito.