En diversas congregaciones de Nigeria, la tecnología se ha instalado en el altar y las oficinas parroquiales. Líderes religiosos emplean actualmente sistemas automatizados para componer homilías, traducir contenidos a lenguas autóctonas, administrar registros de ofrendas e incluso celebrar servicios completos mediante avatares generados por inteligencia artificial, recoge el medio nigeriano Businessday.
La revolución en el país africano inició a mediados de agosto de 2025 cuando el desarrollador Dara Sobaloju publicó en X una idea: construir un agente de inteligencia artificial (IA) para presentar versículos bíblicos en pantalla mientras el pastor predica, basándose en lo que dice. Esa publicación se volvió viral y dio origen a Pewbeam AI, un software que escucha en vivo el sermón y despliega automáticamente las referencias bíblicas exactas en solo 80 milisegundos, sin necesidad de conexión a internet.
Otras soluciones locales incluyen Spetra, de Tolulope Adeniyi, que también usa el modelo Whisper de OpenAI para detectar versículos en tiempo real; Meno, una app bíblica desarrollada por Olanrewaju Taiwo que utiliza Gemini de Google para explicar pasajes; y Loghema, con detección de versículos en menos de dos segundos y soporte para múltiples traducciones, así como pasarelas de pago locales como Paystack y Flutterwave.
Entre el algoritmo y el altar
Sin embargo, no todos están convencidos. Algunos líderes eclesiásticos temen que la IA reduzca el proceso espiritual a una mera transacción eficiente. Un pastor advirtió que los feligreses pierden experiencias vitales cuando omiten el trabajo personal de leer y meditar los versículos. "Hay un proceso de transformación que el miembro está omitiendo", afirmó. "Con la IA, te pierdes el trabajo de leer las escrituras, meditar en ellas y reflexionar sobre los puntos planteados por el pastor", agregó.
Asimismo, la privacidad de los datos también es una preocupación creciente. El consenso apunta a que la tecnología debe servir, no liderar: ayudar a la iglesia a llegar a más personas sin reemplazar al pastor ni a la congregación.
Por su parte, el papa León XIV presentó recientemente la encíclica 'Magnifica Humanitas', en la que pidió una regulación más estricta de la IA y una desaceleración en el desarrollo de estos sistemas con el propósito de preservar la dignidad humana frente a dicha tecnología. Además, aprobó la creación de una nueva comisión vaticana interdepartamental para debatir e intercambiar información sobre los "efectos potenciales de la IA en los seres humanos y en la humanidad en su conjunto".


