El curioso 'remedio casero' de los macacos de Gibraltar para sobrevivir a la comida chatarra de los turistas

Los monos que viven en las zonas más turísticas de la parte alta del Peñón son 2,5 veces más propensos a consumir comida basura que otros grupos.

Los macacos de Gibraltar han aprendido a ingerir tierra para aliviar los problemas estomacales provocados por el consumo excesivo de comida chatarra que obtienen de los turistas, revela un nuevo estudio liderado por la Universidad de Cambridge.

Los investigadores observaron por primera vez de forma sistemática la geofagia —ingesta intencional de tierra— en estos monos, los únicos que viven en libertad de Europa, y descubrieron que los grupos más expuestos a los visitantes comen mucha más tierra, especialmente en temporada alta.

Según los científicos, el consumo de chocolate, papas fritas y helados que obtienen de los turistas, podrían estar alterando la "composición del microbioma intestinal" de estos animales, lo que a su vez provoca cambios en su cultura.

El trabajo, publicado en Scientific Reports, indica que los animales buscan sobre todo ciertos tipos de suelo, como el arcilloso "terra rossa", y que este comportamiento se manifiesta con más frecuencia tras consumir pan, helado y otros alimentos ricos en azúcar, grasa y lácteos, que alteran su digestión.

El estudio sugiere que ingerir tierra puede ayudar a estos monos a reequilibrar su estómago, al proporcionarles bacterias y minerales ausentes en la comida basura, siendo probable que ayude a proteger el intestino y a aliviar o prevenir la irritación causada por el exceso de azúcar y de grasa.  

Alrededor del 30 % de los episodios de geofagia se registraron en grupo y el 89 % ocurrieron en presencia de otros macacos, lo que apunta a un comportamiento "aprendido socialmente" y a la formación de "tradiciones" distintas entre manadas, prefiriendo algunas incluso la tierra mezclada con alquitrán de baches en la carretera. 

Los macacos que viven en las zonas más turísticas de la parte alta del Peñón eran 2,5 veces más propensos a consumir comida basura que otros grupos y concentraron el 72 % de todos los episodios de geofagia. Otro grupo sin contacto con visitantes ni acceso a alimentos humanos fue el único en el que no se registró consumo de tierra, mientras que, a nivel poblacional, tanto la ingesta de comida basura como la de suelo disminuyeron en invierno frente al verano.