Eric Burlison, miembro del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de EE.UU., ha exigido una investigación de una serie de desapariciones y muertes "inquietantes" que involucran a una decena de científicos estadounidenses vinculados a programas secretos del Gobierno.
"Esto es una llamada urgente a prestar atención a este asunto y asegurarnos de que los mejores científicos de nuestra nación estén a salvo y seguros. Es demasiada coincidencia", afirmó este viernes a Fox News. "Tenemos que investigar esto. Necesitamos que los mejores investigadores de nuestra nación, el FBI y todas las agencias investiguen este asunto", agregó.
El republicano detalló que tuvo conocimiento de estos casos el año pasado, cuando Matthew Sullivan, oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea de EE.UU., con quien tenía programada una reunión, se suicidó en circunstancias que Burlison describió como sospechosas. Asimismo, indicó que su oficina remitió el caso a la Oficina del Inspector General y al FBI, quienes lo consideraron "creíble y urgente".
El legislador enfatizó que el número de casos justifica una investigación. "Lo que resulta realmente inquietante cuando uno mira hacia atrás y reflexiona sobre ello es que tenemos a Monica Reza, a Anthony Chavez, a Melissa Casias y a Steven Garcia, los cuales, junto con el general [Neil] McCasland, abandonaron sus hogares", dijo. "Se trata de algunos de los científicos e investigadores más destacados de nuestra nación, algunas de las personas más importantes para los esfuerzos de seguridad nacional de nuestro país, y todos ellos desaparecieron misteriosamente", concluyó.
Un posible nuevo caso
Las declaraciones de Burlison se produjeron después de que la misteriosa muerte de otro científico fuera objeto de escrutinio este jueves en medios. Amy Eskridge, de 34 años, quien participaba en una extensa investigación sobre tecnología antigravedad y ovnis, murió en 2022 de una herida de bala autoinfligida en la cabeza en su casa en Alabama, informa Daily Mail.
Su muerte fue declarada suicidio y no se hizo pública ninguna información al respecto. Antes del fallecimiento, Eskridge había fundado una empresa de investigación, el Instituto de Ciencia Exótica, con el fin de crear una "imagen pública para divulgar la tecnología antigravedad". Detalló que había creado la compañía porque "si te arriesgas en privado [...] te enterrarán, te quemarán la casa mientras duermes en tu cama y ni siquiera saldrás en las noticias".
Otros científicos desaparecidos o muertos
A parte de la muerte de Eskridge, el caso más reciente reportado por la prensa es el de Michael David Hicks, investigador del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, quien falleció el 30 de julio de 2023 a los 59 años. La causa de su muerte no fue revelada y no hay constancia de autopsia. Participó en proyectos esenciales como DART y Deep Space 1 y publicó más de 80 estudios científicos.
Más recientemente, el astrofísico Carl Grillmair, de 67 años, vinculado al Instituto Tecnológico de California y colaborador de la NASA, fue asesinado en el porche de su casa en febrero de 2026. Frank Maiwald, de 61 años, antiguo compañero de Hicks, falleció en julio de 2024 en circunstancias poco claras.
En tanto, Anthony Chávez, de 79 años, quien trabajó en el Laboratorio Nacional de Los Álamos para la investigación nuclear, desapareció en mayo de 2025 sin dejar rastro. Un mes después, en junio, se esfumó Mónica Reza, empleada de la NASA, que meses atrás había asumido el cargo de directora del Grupo de Procesamiento de Materiales.
Otros casos incluyen el del físico de fusión Nuno Loureiro, quien fue director del Centro de Ciencia y Fusión Plasmática del MIT y recibió un disparo en su casa en Brookline, Massachusetts, el 15 de diciembre de 2025; o el de Melissa Casias, trabajadora del Laboratorio Nacional de Los Álamos, al igual que Anthony Chávez, que desapareció en junio de 2025 sin dejar rastro.
A fines de febrero de este año desapareció Neil McCasland, quien ocupó cargos de liderazgo en el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea y la Oficina Nacional de Reconocimiento. Desde entonces, la Policía no ha encontrado pistas de su paradero. Luego, en marzo, se halló el cadáver del investigador farmacéutico Jason Thomas tras permanecer tres meses extraviado.
Finalmente, Steven García fue visto por última vez al salir de su casa en Albuquerque en agosto de 2025. Captado en imágenes de vigilancia, se alejaba a pie y portaba una pistola. Dejó tras de sí su teléfono, cartera, llaves y coche. Se desempeñaba como contratista del Gobierno vinculado al Campus de Seguridad Nacional de Kansas City, una instalación clave responsable de producir la gran mayoría de los componentes no nucleares utilizados en el arsenal de armas atómicas del país.
"Espero que sea casualidad"
Esta semana, Donald Trump se pronunció por primera vez acerca de la cuestión, calificándolo de "algo muy serio". "Espero que sea casualidad. Lo sabremos en la próxima semana y media. Acabo de salir de una reunión sobre ese tema. Es algo bastante serio", declaró el jueves el presidente estadounidense a los periodistas.
Mientras, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, respondió sobre la cuestión con una aparente evasiva. "No he hablado con las agencias pertinentes al respecto. Sin duda lo haré y les daremos una respuesta", aseveró. "De ser cierto, por supuesto, creo que este Gobierno y su Administración considerarían que vale la pena investigarlo. Así que permítanme que lo haga por ustedes", agregó, sin brindar mayores detalles.
Por su parte, el congresista Jared Moskowitz instó al Departamento de Guerra a dar explicaciones sobre estos casos. "Ahora tenemos 10 personas relacionadas con nuestro programa nuclear, por cierto, que están desaparecidas o muertas. Creo que el Pentágono tiene que decir la verdad", afirmó.




