Los continuos ataques verbales de Donald Trump contra el papa León XIV no solo amenazan con erosionar su credibilidad entre los votantes católicos de cara a las elecciones intermedias, sino también con prolongarse hasta el próximo ciclo electoral y perjudicar a su sucesor, según opinan varios analistas.
Se trata del vicepresidente J.D. Vance, católico practicante, quien se perfila como el candidato más probable del Partido Republicano a la presidencia en 2028. El número dos de la Casa Blanca se ve obligado a ocupar una posición incómoda al defender a su jefe, lo que solo empeora su imagen y sus perspectivas políticas.
"Una mina de efecto retardado"
Ante el conflicto verbal con el Vaticano, Vance restó importancia en declaraciones a Fox News a la imagen de Trump caracterizado como Jesucristo, aseguró que el mandatario la había publicado a tono de broma y añadió que a veces es mejor que el "Vaticano se limite a asuntos de moralidad".
Este martes, el vicepresidente siguió la línea marcada por su superior e insistió en la necesidad de que las declaraciones religiosas del pontífice estén bien fundamentadas. "Si va a opinar sobre asuntos de teología, tiene que tener cuidado. Tiene que asegurarse de que esté anclado en la verdad", declaró, y agregó que este estándar debería aplicarse a todo el clero, "ya sean católicos o protestantes". Mientras tanto, Marco Rubio, otro candidato potencial de los republicanos, no hizo ninguna declaración.
"En esencia, Trump está actuando con muy poca visión de futuro, colocándoles una mina de efecto retardado precisamente a ellos, para cuando se lancen a la campaña electoral. Aunque, incluso si los acorralan y los llaman a rendir cuentas en una conferencia de prensa, es poco probable que condenen a Trump. Se saldrán con su demagogia, como siempre", opinó Pável Koshkin, analista del Instituto de Estudios de Estados Unidos y Canadá de la Academia Rusa de Ciencias.
Posición incómoda
Vance ha destacado en más de una ocasión su compromiso con el catolicismo. "Soy cristiano, y me hice cristiano porque creo que las enseñanzas de Jesucristo son verdaderas", escribió Vance, quien se convirtió al catolicismo en 2019, en un comunicado de prensa para el libro 'Comunión: Encontrando mi camino de regreso a la fe', que saldrá a la venta en junio. "Pero no siempre pensé así, y al compartir mi trayectoria tal vez pueda ayudar a otros —católicos, protestantes o de cualquier otra religión— que buscan la reconciliación con Dios", señaló.
El vicepresidente a menudo tiene que defender a Trump, pero esta vez el conflicto puede resultarle demasiado personal. Solo dos católicos han ganado la presidencia de EE.UU., y el más reciente, Joe Biden, lo hizo en parte al captar el voto católico de Trump en 2020.
En Estados Unidos residen más de 53 millones de católicos, lo que representa alrededor del 20 % del total del electorado. En las elecciones de 2024, Trump logró el apoyo del 55 % de los votantes católicos.
Sin embargo, ante la escalada de la retórica contra el pontífice, los católicos podrían sentirse ofendidos e interpretarlo como un ataque a su propia fe.
"No se me ocurre ningún caso similar, al menos en países occidentales de mayoría cristiana, de ataques tan directos y públicos contra el papa", declaró a Axios Andrew Chesnut, profesor de Estudios Católicos de la Universidad Commonwealth de Virginia.
El experto señaló que observa un desgaste entre los católicos blancos, no solo entre los católicos de origen latino, ya que muchos consideran el ataque de Trump como un ataque a su religión.
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