La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, recibió esta jornada a una delegación del Departamento de Energía de EE.UU. encabezada por el subsecretario de Hidrocarburos y Energía Geotérmica, Kyle Haustveit, poco después de que Washington emitiera dos nuevas licencias destinadas a aliviar las sanciones económicas y financieras impuestas al país suramericano hace cerca de una década.
En su intervención, la mandataria le demandó nuevamente al presidente estadounidense, Donald Trump, el levantamiento de todas las restricciones y criticó el alcance limitado de las licencias, al llamar a recordar que su carácter temporario no ofrece garantías jurídicas adecuadas para los inversionistas. Pese a los cuestionamientos, aseguró que las dos naciones poseen suficiente "madurez" para recomponer sus relaciones bilaterales y hacer de la energía un marco importante de asociación.
"Nosotros le insistimos al presidente Trump que deben ya cesar las sanciones contra Venezuela, para que todas las inversiones puedan desarrollarse plenamente. Porque siempre hay detalles y un inversionista requiere mayor seguridad jurídica. Una licencia […] no brinda la seguridad jurídica en la proyección del tiempo […]. Creo que estamos con la madurez suficiente para establecer relaciones energéticas, económicas y de cooperación en el marco de las legislaciones de ambos países", dijo al respecto.
En línea semejante apuntó que "la realidad del mercado energético internacional está muy complicada y una Venezuela sin sanciones sin duda alguna hubiese podido tener mejor cooperación e intervención.
Contratos y alivios
En la víspera, Rodríguez suscribió nuevos contratos con Chevron, en interés de aumentar la producción de crudo en la Faja Petrolífera del Orinoco –donde reposan las mayores reservas de ese hidrocarburo en el país–, a través de la asociación entre la trasnacional estadounidense y la estatal Petróleos de Venezuela.
Sin atender aún a la exigencia de la dignataria, Trump ha optado por una política de alivio limitado de las restricciones contra Caracas, que no implica el abandono del marco general sancionatorio vigente, renovado por otro año en febrero pasado. De conformidad con ese enfoque, este martes, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) emitió dos nuevas licencias.
La primera habilita al Estado venezolano a entablar negociaciones comerciales "contingentes" con particulares, aunque sujetas a numerosos controles que incluyen la potestad de la Casa Blanca para aprobar o vetar el acuerdo.
La segunda elimina parcialmente las sanciones impuestas al Banco Central de Venezuela y a otras instituciones financieras propiedad del Gobierno de venezolano, lo que supondrá que la nación bolivariana podrá realizar operaciones dentro del sistema SWIFT sin intermediarios, una posibilidad de la que ha estado privada desde 2017.