El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo este miércoles una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, después de que amenazara con salirse del bloque militar por la la falta de apoyo de sus aliados en la guerra contra Irán.
Antes de su encuentro con Trump, el jefe de la Alianza Atlántica mantuvo una reunión con el secretario estadounidense de Estado, Marco Rubio. Ambos comparecieron ante la prensa antes de reunirse, aunque sin responder a ninguna pregunta.
Según precisó el vocero adjunto del Departamento de Estado, Tommy Pigott, Rubio y Rutte discutieron de la ofensiva en Irán, de "los esfuerzos en curso liderados por EE.UU. para lograr un fin negociado" al conflicto ruso-ucraniano, así como del "aumento de la coordinación y el reparto de la carga con los aliados de la OTAN".
A finales de marzo, el dignatario estadounidense reprendió a sus aliados por no atender de inmediato a su llamamiento de desplegar medios navales en el estrecho de Ormuz, tachándolos de "cobardes" y asegurando que sin Washington la OTAN era "un tigre de papel".
El mandatario afirmó posteriormente estar "decepcionado" con el bloque por no haber hecho "absolutamente nada", llegando a decir que EE.UU. no tiene por qué "estar ahí [en la OTAN]". "Siempre habríamos estado ahí para ellos, pero ahora, basándonos en sus acciones, supongo que no tenemos por qué estarlo, ¿verdad?", dijo Trump, que insistió en cuestionar el grado de compromiso de los aliados: "¿Por qué deberíamos estar ahí para ellos, si ellos no están para nosotros? No han estado para nosotros".
El pasado lunes señaló que decidió despedirse del bloque cuando la Alianza Atlántica no respaldó sus planes de hacerse con Groenlandia. "Queremos Groenlandia. La OTAN no quiere dárnosla, así que dije: 'Chao, chao'", señaló el mandatario.
No obstante, el enfrentamiento de Trump con la alianza parece no afectar a su relación con su secretario general, a quien describió en el mismo discurso como "un tipo maravilloso" y "genial".